El fútbol venezolano vibró con un Clásico Nacional apasionante en Pueblo Nuevo, donde el Caracas FC se llevó una dramática victoria (3-2) sobre el Deportivo Táchira gracias a un gol agónico. El encuentro estuvo a la altura de su histórica rivalidad, siendo un duelo de ida y vuelta con un alto voltaje ofensivo que mantuvo a los aficionados al borde del asiento hasta el silbatazo final. Esta victoria es crucial en lo anímico para el cuadro capitalino, ya que, como reza el dicho, un Clásico siempre se juega y se vive como una verdadera final.
El partido arrancó con intensidad y no tardó en abrir el marcador. El Caracas se adelantó al minuto 22 con un penal bien ejecutado por J. De Santis, quien transformó la pena máxima desde los doce pasos. Sin embargo, la alegría roja duró poco: el Táchira reaccionó de inmediato y niveló las acciones seis minutos después (28′) con un golazo de Cova, reestableciendo la paridad y confirmando que el Carrusel Aurinegro no iba a ceder fácil en su fortín.
El complemento mantuvo el ritmo frenético. El Caracas volvió a tomar la delantera al minuto 63 con un tanto de Chaves, en un momento donde el juego era un intercambio constante de ataques. Pero la respuesta tachirense fue contundente: al 73′, el árbitro señaló un nuevo penal, y fue Peñaranda quien asumió la responsabilidad y lo convirtió para firmar el empate 2-2. Cuando todo parecía destinado a repartir puntos, y ya en el último minuto del tiempo de descuento, apareció la figura de Rivillo para sentenciar el encuentro. Su gol sobre la hora desató la euforia del «Rojo» y le dio tres puntos de oro, confirmando el «asalto» a Pueblo Nuevo en un Clásico que será recordado por su dramatismo.
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