River Plate demostró su carácter en un debut accidentado por la Copa Sudamericana 2026. En su visita a Santa Cruz de la Sierra, el equipo de Eduardo Coudet debió sobreponerse a una situación crítica: la expulsión de Lucas Martínez Quarta apenas a los 4 minutos de juego. A pesar de jugar casi la totalidad del encuentro con un hombre menos en la altura, el «Millonario» batalló con inteligencia y se llevó un 1-1 ante Blooming, sumando un punto que, dadas las circunstancias, tiene un valor anímico altísimo.
La temprana tarjeta roja, ratificada por el VAR, obligó a River a replantear todo su esquema táctico desde el inicio. Sin embargo, la jerarquía individual salió al rescate a los 35 minutos, cuando Sebastián Driussi conectó una volea espectacular tras un centro preciso de Fabricio Bustos para poner el 1-0. Con orden y sacrificio, el conjunto argentino logró sostener la ventaja durante la primera mitad, frustrando los intentos del equipo local por hacer valer su superioridad numérica.
En el complemento, Blooming encontró la igualdad rápidamente a través de Anthony Vásquez, quien aprovechó una desatención en el segundo palo. A partir de allí, el partido se convirtió en un ejercicio de resistencia para River. El arquero Santiago Beltrán emergió como figura con intervenciones clave, mientras que el equipo incluso tuvo la chance de ganarlo en los pies de Facundo Colidio, cuyo remate se fue desviado por poco. Finalmente, el 1-1 repartió puntos en un Grupo H que se perfila sumamente competitivo.
Este resultado marca el inicio de una seguidilla de fuego para el equipo del «Chacho» Coudet. Tras este esfuerzo físico en Bolivia, River deberá visitar a Racing este domingo por el torneo local, recibir a Carabobo el miércoles por la Sudamericana y cerrar la maratón con el Superclásico ante Boca en el Monumental. La solidez mostrada en Santa Cruz de la Sierra es la mejor señal para un plantel que deberá administrar sus energías en una semana definitiva para sus aspiraciones en ambos frentes.
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