El Estadio Ciudad de Vicente López se vistió de gala para una cita que tardó 121 años en llegar. En su histórico estreno en la Copa Libertadores 2026, Platense demostró que tiene el corazón necesario para competir en la élite, aunque terminó sufriendo la jerarquía de Corinthians, que se llevó el triunfo por 2-0. Pese al resultado, la jornada fue una celebración de identidad para el «Calamar», que hace apenas un lustro luchaba en el ascenso y hoy representa al fútbol argentino en el máximo certamen continental.
El equipo dirigido por la dupla Orsi-Gómez no se amilanó ante el «Timao». Durante el primer tiempo y el inicio del complemento, Platense fue el dueño del trámite, empujando con más fútbol que vértigo. Sin embargo, se topó con una muralla: el arquero brasileño Hugo Souza, quien desactivó dos cabezazos de gol a Lencina y Vázquez. La noche se terminó de complicar con la expulsión de Juan Saborido, quien tras una revisión del VAR vio la roja por un planchazo sobre Matheus Bidu.
La diferencia de presupuesto y nombres se tradujo en la efectividad de los pies de un argentino: Rodrigo Garro. El enganche del equipo brasileño, ahora bajo el mando de Fernando Diniz, frotó la lámpara y con dos asistencias sutiles de zurda habilitó a Kayke y a Yuri Alberto para sentenciar el partido. Corinthians, que cuenta en sus filas con figuras globales como Jesse Lingard (quien sumó minutos) y el ausente Memphis Depay, no perdonó y se llevó los tres puntos de Buenos Aires.
Más allá del marcador, la imagen del estadio colmado por 25.000 hinchas y el aliento incondicional al final del partido reflejaron el sentimiento de un barrio que cumplió un sueño. En una edición donde grandes como River, Racing o San Lorenzo no están presentes, el «Calamar» alza la bandera de los humildes con la premisa que colgaba de su tribuna: «Morir nunca. Rendirse jamás».
Imagen de Rodrigo Coca / Corinthians