En la Copa Libertadores, ganar de local es una ley no escrita, y Nacional la cumplió con autoridad. Tras el duro golpe recibido en el plano local ante Deportivo Maldonado, el equipo de Jorge Bava mostró una cara renovada y venció a Deportes Tolima, logrando un triunfo que no solo acomoda al «Bolso» en el Grupo B, sino que también le da aire al proceso futbolístico del entrenador.
El primer tiempo no fue sencillo. El conjunto colombiano hizo gala de su estilo característico, priorizando la tenencia y el buen trato de pelota, lo que neutralizó las intenciones del «Tricolor» y mandó el partido al descanso con una igualdad que generaba cierta inquietud en las tribunas. Sin embargo, los cambios y el ajuste anímico en el vestuario dieron sus frutos rápidamente en el complemento.
La apertura del marcador llegó por la vía aérea, una marca registrada del capitán: Sebastián Coates se elevó más que todos y, con un cabezazo certero, puso el 1-0 para desatar la euforia. La presencia de Coates en el área rival vuelve a ser una herramienta letal para este equipo. La frutilla del postre la puso Nicolás «Diente» López, quien mostró una notable mejoría en su nivel y coronó la noche con el tercer gol, sentenciando el marcador y demostrando que, cuando está encendido, es un jugador de otra jerarquía.
Este triunfo le permite a Nacional encontrar la ruta que su historia le exige. Con este envión anímico, el equipo de Bava se posiciona en lo alto de su zona y mira con optimismo lo que resta de la fase de grupos de la Gloria Eterna.
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