Millonarios FC protagonizó un debut para el olvido en la Copa Sudamericana 2026. En su visita al Estadio El Teniente de Rancagua, el conjunto «Embajador» se vio superado por un ordenado O’Higgins de Chile, cayendo con un marcador de 0-2. La derrota deja una profunda preocupación en el entorno del equipo bogotano, no solo por el resultado adverso, sino por la falta de respuesta futbolística y los recurrentes fallos conceptuales que facilitaron la tarea del equipo local.
Desde el pitazo inicial, el elenco dirigido por el estratega azul mostró una pasividad defensiva atípica, permitiendo que el cuadro chileno tomara las riendas del encuentro con relativa facilidad. Los errores individuales y la desconexión entre las líneas impidieron que Millonarios generara peligro real en el arco rival. O’Higgins, con un planteamiento práctico y efectivo, supo capitalizar estas falencias para golpear en los momentos precisos y sentenciar una victoria que los posiciona de forma ideal en el inicio de la fase de grupos.
La pobre impresión dejada por el cuadro colombiano en territorio austral obliga a una reestructuración inmediata de cara a los próximos compromisos. En un grupo donde cada punto es vital para aspirar a la clasificación, ceder terreno de esta manera ante un rival directo enciende las alarmas. El cuerpo técnico tendrá la dura tarea de corregir el esquema defensivo y recuperar la vocación ofensiva de un equipo que, en su primera salida, lució desdibujado y carente de ideas.
Con este traspié, Millonarios regresa a casa con las manos vacías y la presión de sumar de a tres en su próximo duelo en El Campín. El certamen internacional no da tregua y el margen de error para los azules se ha reducido drásticamente tras este amargo debut en Chile. La jerarquía del club exige una reacción inmediata para no hipotecar sus posibilidades en el torneo continental de forma prematura.
Imágenes de Ohiggins