La selección Vinotinto aseguró una victoria crucial en un encuentro marcado por su presión ofensiva desde el inicio. A pesar de generar múltiples oportunidades, la falta de precisión frente al arco peruano mantuvo el marcador en cero durante gran parte de la primera mitad. El partido se vio envuelto en controversia debido a decisiones arbitrales polémicas, incluyendo la anulación de un gol a Perú y la concesión de un penal dudoso a favor de Venezuela. Estas decisiones generaron debate y añadieron tensión al desarrollo del juego.
El momento clave del partido llegó en el minuto 41 de la primera mitad, cuando Salomón Rondón convirtió un penal, otorgando a Venezuela la ventaja. A partir de ese momento, la Vinotinto se vio obligada a defender su estrecha ventaja, enfrentando una creciente presión por parte de Perú. El equipo venezolano terminó el partido «pidiendo la hora», lo que refleja las dificultades que tuvo para mantener el control del juego en los minutos finales. Ademas, el arbitro no reviso una jugada polemica de una mano dentro del area al final del partido.
A pesar de la victoria, el rendimiento de Venezuela generó interrogantes, especialmente en comparación con el nivel mostrado en 2023. La calidad individual de sus jugadores no se tradujo en un dominio claro del partido, lo que plantea dudas sobre la estrategia y el funcionamiento del equipo. De cara al futuro, la Vinotinto deberá encontrar su mejor nivel en los siguientes partidos, que se juegan la vida y la clasificación. Primera final aprobada por Batista.
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