Grêmio de Porto Alegre consiguió un triunfo agónico que vale mucho más que tres puntos. En un partido que se presentó como un verdadero dolor de cabeza, el equipo dirigido por Luis Castro derrotó 1-0 al Deportivo Riestra por la segunda jornada del Grupo F de la Copa Sudamericana 2026. Los gaúchos tuvieron que apelar a la épica para romper el cerrojo argentino, especialmente tras jugar gran parte del complemento con un hombre menos.
Desde el inicio, el guion fue claro: Grêmio dueño de la pelota y Riestra refugiado en un planteamiento ultradefensivo que rozó la perfección durante 80 minutos. El equipo brasileño movió los hilos, pero careció de profundidad para inquietar el arco defendido por los de Guillermo Duró. La situación pasó de gris a oscura al inicio del segundo tiempo, cuando el mediocampista Juan Ignacio Nardoni fue expulsado con roja directa por una acción temeraria, dejando al local en inferioridad numérica.
Sin embargo, Riestra no supo —o no quiso— aprovechar la ventaja y mantuvo su postura conservadora, cruzando muy pocas veces la mitad de cancha. Cuando el empate parecía sentenciado y la frustración crecía en el Arena do Grêmio, apareció la magia: una maniobra individual brillante de José Enamorado rompió líneas y sirvió el balón para que el belga Francis Amuzu la empujara al fondo de la red.
Con este resultado, Grêmio suma sus primeros tres puntos en el certamen, demostrando carácter para sobreponerse a la adversidad. Por su parte, Deportivo Riestra se va de Brasil con las manos vacías y la sensación de haber dejado pasar una oportunidad inmejorable para puntuar fuera de casa.
Imágenes de Conmebol Sudamericana br