Rosario Central protagonizó un final de infarto en el Gigante de Arroyito al vencer 2-0 a Estudiantes, asegurando así su lugar en los cuartos de final del Torneo Apertura. En un encuentro que se mantuvo en vilo hasta los últimos suspiros, el «Canalla» desató la algarabía de su hinchada con dos goles agónicos, obra de Carlos Quintana a los 87 minutos y de Jaminton Campaz en el tiempo de descuento.
El equipo rosarino mostró una mejor cara en el inicio, con un Santiago López activo en ataque y un Lautaro Giaccone generando juego. Sin embargo, la dinámica del partido se tornó cambiante, con un Estudiantes que, liderado por un incisivo Guido Carrillo, también generó peligro. La lesión de Carrillo fue un golpe sensible para el «Pincha», cuya ausencia se notó en la ofensiva. La batalla en el mediocampo fue intensa, con un Santiago Ascacibar aplicado en la marca sobre Ignacio Malcorra.
Cuando el empate sin goles parecía sellado y la definición por penales asomaba en el horizonte, la pelota parada se convirtió en el arma letal de Rosario Central. Un tiro libre ejecutado por Malcorra encontró la cabeza de Carlos Quintana, desatando el primer grito sagrado de la noche. Envalentonado por la ventaja y aprovechando el desconcierto de un Estudiantes golpeado anímicamente y por la baja de su delantero, apareció la figura de Campaz. Tras un doble intento fallido, el colombiano aprovechó un rebote para sentenciar el 2-0 definitivo.
Con este triunfo agónico, Rosario Central no solo avanza a los cuartos de final, donde espera por el ganador de la llave entre Huracán y Riestra, sino que también reafirma su fortaleza como local y la capacidad de sus jugadores para definir partidos en momentos cruciales. La explosión de júbilo en el Gigante de Arroyito fue el reflejo de una victoria trabajada y celebrada, que inyecta una dosis extra de ilusión a la campaña del «Canalla» en este Torneo Apertura.
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