En un partido lleno de drama y emociones, Bolívar consiguió un valioso empate 2-2 ante Atlético Mineiro en la ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. El encuentro, disputado en los 3.600 metros de altitud de La Paz, dejó a la Academia boliviana con un sabor a hazaña tras remontar una desventaja de dos goles, mientras que para los brasileños quedó la frustración de haber dejado escapar una victoria que tenían en sus manos.
El conjunto brasileño, dirigido por Jorge Sampaoli, fue letal al final del primer tiempo. A pesar de no dominar la posesión, supo aprovechar los espacios y contragolpear con efectividad. Apenas en un par de minutos, Alexsander y Vítor Hugo marcaron dos goles que silenciaron el estadio Hernando Siles y pusieron a su equipo con una ventaja de 0-2 antes del descanso. Bolívar, que había tenido el control del balón y varias oportunidades, se fue al vestuario con la obligación de reaccionar.
La reacción del equipo de Flavio Robatto fue inmediata en el segundo tiempo. A los 48 minutos, Robson Matheus marcó el descuento, devolviendo la esperanza a los locales. Sin embargo, el partido se complicó aún más cuando el defensor Ignacio Gariglio fue expulsado, dejando a Bolívar con un hombre menos. La situación parecía empeorar cuando el goleador Martín Cauteruccio falló un penalti, estrellando el balón en el travesaño.
Pero Bolívar, impulsado por el espíritu de lucha, no se rindió. Ya sobre el final del partido, el árbitro sancionó una nueva mano en el área de Mineiro. Esta vez, el encargado de ejecutar el penalti fue el dominicano Dorny Romero, quien con sangre fría marcó el 2-2 definitivo. El empate fue un alivio para la Academia, que demostró su garra en inferioridad numérica, y un golpe para el equipo brasileño, que ahora deberá definir la serie en casa, en un enfrentamiento que se presenta completamente abierto.
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